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7.000 personas participan en la 58ª peregrinación internacional a Lourdes de la Orden de Malta

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Ha concluido la 58ª peregrinación internacional de la Orden al santuario mariano de Lourdes.

Casi 7.000 miembros y voluntarios, de los cuales 1.500 enfermos asistidos, han acudido del 29 de abril al 4 de mayo a la ciudad al pie de los Pirineos. El Gran Maestre Frey Matthew Festing se ha reunido con los participantes en la tradicional ceremonia de entrega de medallas a los que acuden por primera vez. En su bienvenida a los peregrinos, que este año procedían de 44 países de los cinco continentes, Frey Matthew Festing ha recordado a todos que “nuestra labor durante estos días es ayudar a todos “nuestros señores, los enfermos” y participar, con ellos, en nuestra peregrinación. El verdadero motivo por el que acudimos aquí es la llamada de la Virgen, es la esperanza de los enfermos y de todos nosotros”. El Gran Maestre ha dedicado un saludo especialmente caluroso a los peregrinos procedentes de Albania, Kenia, Senegal, Palestina, Siria e Irak.

En este año jubilar ha sido significativo el paso por la Puerta de la Misericordia, situada en la entrada San Miguel del Santuario. Durante casi una hora y media, bajo un cielo amenazador e incluso bajo la lluvia, los voluntarios de la Orden han cumplido con sus enfermos el rito del paso de la Puerta, antes de reunirse en la basílica subterránea para la procesión eucarística.

En una basílica de San Pio X llena a rebosar, el Cardenal Patrono Raymond Leo Burke ha celebrado una misa dominical, en la que es su segunda peregrinación a Lourdes con la Orden de Malta. En su homilía, el cardenal ha afirmado: “Las lecturas de hoy de las Sagradas Escrituras nos invitan, a todos los miembros de la Soberana Orden Militar de Malta, a reflexionar sobre la sabiduría de la doble regla que guía y mide nuestra acción: la defensa de la fe, o la fidelidad a la verdad de Cristo, y la asistencia a los pobres, o la fidelidad al amor de Cristo. Cuando seguimos fielmente todo lo que Cristo nos enseña en su Iglesia, estamos preparados a dar a los pobres, y especialmente a los enfermos, aquello que más necesitan: el amor de Cristo que siempre cura y fortalece, incluso en el mayor de los sufrimientos”.

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